Opinión

Como gobernador y librero, Patricio mejor que Corral


Luis Rubén Maldonado Alvídrez
 
El doblemente exsenador del Partido Acción Nacional, Javier Corral Jurado, quien ocupó la titularidad del Poder Ejecutivo de Chihuahua entre 2016 y 2021, inició una batalla a favor de la ilegalidad que ha causado múltiples reacciones negativas, chistes y memes que inundan las redes sociodigitales, hogar predilecto para el debate y las expresiones populares de la comunicación política.
 
Es de todo conocido que al exgobernador le encanta pelear y destruir. Su trayectoria pública ofrece cientos de evidencias. Retirado del Palacio de Gobierno chihuahuense, emprendió una campaña mediática para promocionarse como “un exgobernador convertido en librero (https://urlis.net/hnzga0o) como se puede leer en el periódico español El País y otros medios mexicanos.
 
Esta nueva faceta de “emprendedor” de quien fuera dirigente estatal del Partido Acción Nacional en su natal Chihuahua, iniciaría con la apertura de una librería, en una de sus propiedades y que fuera casa de enlace de algunos legisladores panistas durante su quinquenio. Amante de la espectacularidad faraónica, el también exlegislador federal, anunció la inauguración con invitados y toda la pompa, pero… se le olvidó que hay leyes y reglamentos que cumplir para abrir un negocio.
 
¿Se le olvidó o fue un deliberado acto de provocación?
 
El exlegislador local en tiempos de Francisco Barrio, anunció su estrategia en la citada entrevista publicada en El País. En breves párrafos dejó de ser una entrevista con el “emprendedor” y pronto se volvió un largo manifiesto político, al puro estilo de López Obrador, en el que dio pistas que el evento de inauguración de su librería sería el inicio de una insurrección contra el gobierno de Maru Campos y otros sectores sociales.
 
A pesar de haber sido dos veces diputado federal y senador, además de diputado local y gobernador, no tramitó ante las autoridades, los permisos que todo ciudadano se le solicitan. Unos alegan desconocimiento (que sería muy grave, dada su experiencia legislativa), otros (los más) perversidad para practicar el deporte que tanto le gusta: victimizarse.
 
El gobierno municipal de Chihuahua tiene un operativo permanente para verificar que todos los negocios cumplan con la ley; la librería corralista no lo hacía y se le aplicó la ley. Todo esto el pasado jueves en el que 35 negocios fueron afectados y 24 horas después 34 de los 35 negocios se acercaron al ayuntamiento para regularizar su situación, según comunicación oficial del gobierno de Marco Bonilla. ¿Adivine cuál es el único que falta? Si. La librería corralista.
 
Incluso el alcalde Bonilla, en tono conciliador, lo invitó a que se acercara: “Lo invitamos como a todos los demás, a que se acerque al Gobierno Municipal. Aquí no tenemos consignas, ni trabas, ni nada, para nadie. Al contrario, estamos contentos de que más negocios se abran en el municipio de Chihuahua, que crezca el desarrollo económico de la ciudad, pero sí necesitamos que se respete la Ley. La Ley, no entiende de cargos públicos; la Ley es pareja para todos”.
 
Corral le respondió: “La clausura es una acción que proviene del odio, de una venganza política que no reconoce límites, dijo Corral Jurado. Nos produce vergüenza ajena ante los invitados” y agregó calificativos, con esa acidez que caracteriza al exdirigente panista, hacia su compañero de partido y alcalde de la capital del estado de Chihuahua.
 
El odio, al que hace referencia Corral Jurado, lo tiene él hacia le ley ahora como exgobernador o “político en pausa” como se ha autodenominado. Olvidados en los laberintos de su amensia, han quedado las frases que interpretaba en sus operísticos discursos como gobernante:
 
• “Queremos incentivar el profesionalismo y la rectitud”, se refería al gobierno y sus funcionarios. Servidores públicos profesionales y rectos. Cuándo él era gobernador decía promover esos valores y ahora que ya no gobierna él, ¿se debe olvidar el profesionalismo y la rectitud para torcer la ley a su favor?

• Calificaba su administración como “enemiga de la corrupción y la impunidad”. Hacer omisión de la ley y los reglamentos, también es corrupción y ahora la fomenta desde su faceta de “emprendedor” y quiere que lo premien con impunidad. ¡Que descaro!
 
• “…que romperíamos el pacto de impunidad y que desmantelaríamos el sistema de corrupción, dije que en Chihuahua no habría impunidad y menos amnistía”. Corral no quiere cumplir con la ley y quiere que no le pase nada, es más, quiere aplausos y perdón. ¡Vaya resplandor de una mente sin recuerdos!
 
• “…nuestra obsesión es con la justicia, porque no cejaremos hasta devolverle al pueblo de Chihuahua lo que por justicia le corresponde”. A las y los chihuahuenses, les corresponde que todos aquellos que violen la ley sean sancionados. La hueca obsesión por la justicia siendo gobernante, hoy revela su verdadero rostro como obsesión personal llena rabia y violencia.
 
• Para colmo: “los Chihuahuenses y los mexicanos necesitamos entender que la lucha contra la corrupción no debe ser un capricho, debe ser un esfuerzo institucional continuo y permanente, porque la corrupción es ese lastre que nos impide avanzar como la gran entidad a la que estamos destinados a ser. La corrupción detiene inversiones, resta oportunidades y genera violencia…” Esta frase causa estupor ante los hechos del pasado jueves: Corral como exgobernador está convencido que la ley es un capricho, esos que recriminó estando en el poder con palabras vacías pero con cadencia; hoy se vuelve un ciudadano caprichoso que promueve la corrupción y la impunidad porque se siente superior a los chihuahuenses, a quienes la ley se les aplica de manera pareja.
 
 
Y una última que, en el contexto actual, origina las más destellantes carcajadas: “Chihuahua añade a su oferta, la certidumbre jurídica a las inversiones, porque aquí la ley no se negocia, es una y vale para todos”. Javier Corral es víctima de sus propias palabras; para tener la lengua larga, hay que tener la cola corta. Dicen que los mitómanos se olvidan de sus propias mentiras y se vuelven víctimas de ellas. Aquí la mayor prueba de que todas las frases y promesas de su gobierno fueron falacias lisas y llanas.
 
Así como el exigía desde su púlpito en Palacio de Gobierno, que se hiciera cumplir la ley sin consideraciones, hoy la sociedad completa le exige que cumpla con la ley, como lo hacen todas y todos los comerciantes.
 
Hay que recordar que, para el populista, aplicar la ley es venganza, no cumplir con una obligación constitucional. Los gobernantes populistas creen que tienen una función moral de dar perdones, y no de garantizar la convivencia pacífica e igualitaria entre los ciudadanos mediante la aplicación irrestricta de la ley.
 
SHOT DE ESPRESSO COMPOL
Patricio Martínez García es heredero del famoso Centro Librero La Prensa, pilar del comercio chihuahuense y que lo llevó a forjar una carrera dentro las cámaras empresariales y luego en la política. Podemos decir que de libero pasó a alcalde y luego a gobernador. Hoy sigue dedicado a lo suyo con éxito y los chihuahuenses lo prefieren mil veces a él que a Javier Corral, en ambas facetas.

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