Redacción Sentido Común
La Profepa clausuró un terreno en la carretera de Umán, Yucatán, donde sin permiso comenzaron a operar un banco de materiales pétreos. En el lugar se extraía grava y polvo de piedra sin la autorización ambiental requerida.
Inspectores detectaron que ya se habían explotado 15.6 hectáreas y que habían comenzado a trabajar en otras 1.4, donde la vegetación de selva mediana caducifolia ya había sido removida.
Como medida de seguridad, se colocaron sellos de clausura y se aseguró maquinaria pesada, incluyendo trituradoras, tractores y una pipa de combustible. La Profepa seguirá vigilando que no se destruya el ecosistema.








