Rafael G. Vargas Pasaye
La Gaceta UNAM, órgano informativo de la Universidad Nacional Autónoma de México en su número 5 mil 639 lleva por portada al poeta Jaime Sabines en el centenario de su nacimiento y de título de nota (mantenemos las mayúsculas originales): “AQUEL ESTUDIANTE DE LA UNAM QUE EMPEZÓ QUERIENDO SER DOCTOR PERO ACABÓ ENGARZANDO POEMAS DIVERTIDOS Y AMOROSOS, AUNQUE… TAMBIÉN VERSOS QUE DESUELLAN”.
Al ser un medio de la máxima casa de estudios no pasó inadvertido un gazapo en la última palabra, el director Juan Pablo Becerra-Acosta Molina lo explicó en su perfil de red social: “originalmente la portada decía versos “desgarradores”. El error fue enteramente mío porque comenté en mi chat de ‘Portadas’ con los diseñadores que eran versos ‘desolladores’ más que ‘desgarradores’ y, al cambiar el sumario y escribirlo todo en mayúsculas, cometí la imperdonable pifia. Por tanto, no es un error atribuible a la Universidad, no es un gazapo de la UNAM, es una equivocación enteramente mía. En consecuencia, como en el periodismo hay torpezas desgarradoras que arrancan la piel, que desuellan, presenté ya mi renuncia”.
Para muchos esto fue un acto de dignidad, y en esa medida se esperaba que no fuera aceptada dicha renuncia, tal como ocurrió un día después cuando el mismo Becerra-Acosta compartió: “El Director General de Comunicación Social de la @UNAM_MX, @MauricioLopezV, y yo, hemos platicado durante estas horas y él decidió que continúe en la Dirección de @Gaceta_UNAM, lo cual aprecio y agradezco. Me comprometí a fortalecer todos los procesos editoriales para mantener y mejorar la calidad de nuestro órgano informativo”.
En una época donde abundan los pretextos y la facilidad para culpar al pasado, se debe subrayar este buen acto de congruencia tanto del director del medio de comunicación, como de sus superiores y de la máxima casa de estudios del país, pues un error lo puede tener cualquiera, el reconocerlo ya empieza a ser una especia en peligro de extensión.








