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“NIÑOS HÉROES: ¿MITO O REALIDAD?”

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Fabiola Lara García

Cada 13 de septiembre, gracias a las redes sociales, renace el historiador que todos quisiéramos ser. Ya ve que en las redes sociales, de acuerdo con la temporada, pululan los todólogos: si se acerca el día de muertos, todos son expertos en altares de muertos; en navidad todos son peritos en las tradiciones navideñas y en cocinar la tradicional cena; pero cuando se acerca el mes de septiembre, todos son historiadores.

Con el acceso a la información, gracias a internet, todos tienen algo que opinar  e intentar desmitificar la historia, especialmente la de los célebres “niños héroes”, misma que sigue causando polémica.

El concepto “niños héroes” nos acerca a un patriotismo valeroso y cursi, a la vez, como el de Amado Nervo: “Como renuevos cuyos aliños,/ un viento helado marchita en flor,/ así cayeron los héroes niños,/ ante las balas del invasor”. Un romanticismo tan nacionalista como el de Nervo en su verso “Los niños mártires de Chapultepec”, aplicaba una palabra poderosa que los lanzó al terreno de la leyenda: mártires.

Los seis cadetes del Colegio Militar fueron casi consagrados a la santidad patriota y así, nos lo han transmitido los libros de texto a muchas generaciones de mexicanos.

Con mayor acceso a información, a lo largo de los años, muchos historiadores han dudado de esta narrativa histórica oficial. Además, muchos mexicanos, al crecer, dudan de la autenticidad de tal acontecimiento, que se insertó con mayor fuerza a partir de 1947, en los tiempos del presidente Miguel Alemán.

Según el historiador Alejandro Rosas: “En marzo de 1947 el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, realizó una visita oficial a México cuando se conmemoraban 100 años de la guerra entre ambos países.Para tratar de agradar a los mexicanos colocó una ofrenda floral en el antiguo monumento a los niños héroes en Chapultepec y expresó: ‘un siglo de rencores se borra con un minuto de silencio’. La frase de Truman y el homenaje tocaron las fibras más sensibles del nacionalismo mexicano y desató el repudio hacia el vecino del norte, a tal grado que, al caer la noche, cadetes del Colegio Militar retiraron la ofrenda del monumento y la arrojaron a la embajada estadounidense…”
El hecho que narra Rosas ocupó las portadas de todos los medios y la ira se extendió por todo el territorio nacional. La indignación era absoluta, los ánimos muy calientes en todos los estratos sociales.
El mismo Rosas, escribe que poco después de la desafortunada visita del presidente Truman, las portadas de todos los rotativos anunciaban el descubrimiento de restos humanos al pie del Castillo de Chapultepec. Se trataba de seis osamentas que fueron descubiertas mientras se hacían unas excavaciones. De inmediato, la sospecha era generalizada: ¿Serían de los niños héroes?
El gobierno de Miguel Alemán convocó a historiadores y expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia y validaron la teoría del presidente: en efecto, eran los restos de los niños héroes que sacrificaron su vida por la patria. Poco después un decreto presidencial convirtió en verdad histórica el descubrimiento que se daba en el marco de los 100 años de la gesta heroica de los cadetes.
¿Se valía contradecir al señor presidente?
Si se valía, pero no se podía. Era otro México.
Hoy se puede, se vale y es políticamente correcto dudar de la historia oficial, como es el caso que hoy nos ocupa.
Sin embargo, durante el Alemanismo, la leyenda de los niños héroes se disparó a las alturas del mito, inalcanzables para la verdad. Hay que agregar que, desde ese momento, comenzaron los planes para construir un “altar a la patria”, que sería materializado en un majestuoso monumento al final del Paseo de la Reforma y justo en la base del Castillo de Chapultepec, mismo que fue inaugurado en 1952 y desde entonces ahí descansan los restos mortales de los niños héroes.
¿Serán en verdad los restos de aquellos héroes que intentaron resistir la embestida de los estadounidenses?
Mito o realidad, sin duda es una de las grandes historias que han forjado la identidad de una nación entera.

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