Gustavo Ferrari Wolfenson
En México, la expresión “irse a la chingada” es una de las frases coloquiales más populares y versátiles del lenguaje cotidiano. Dependiendo del contexto, puede adquirir significados muy diferentes. Cuando algo “se va a la chingada”, significa que se echó a perder, fracasó o quedó completamente arruinado. En cambio, decirle a alguien “vete a la chingada” equivale a expulsarlo de una conversación o de una relación de manera tajante, con una carga mucho más fuerte que un simple “vete al diablo”.
El 1 de julio de 2018, Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia de México con una votación histórica, rompiendo décadas de predominio de los partidos tradicionales. Su victoria, obtenida tras presentarse por tercera ocasión como candidato presidencial, consolidó el ascenso de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), partido fundado por él, y marcó un punto de inflexión en la política mexicana.
Nacía así la llamada Cuarta Transformación (4T), un proyecto político que se propuso erradicar la corrupción y reducir la desigualdad, aspirando a convertirse en una etapa histórica comparable con la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana.
Habían transcurrido doce años desde la controvertida elección presidencial de 2006, cuando Felipe Calderón Hinojosa fue declarado vencedor por apenas el 0,56 % de los votos, en uno de los procesos electorales más polarizantes de la historia democrática del país. López Obrador rechazó aquel resultado y, en una ceremonia realizada en el Zócalo de la Ciudad de México, se proclamó “Presidente Legítimo”. Durante los siguientes doce años recorrió prácticamente todos los municipios del país, fortaleciendo la estructura política que finalmente lo llevaría a la Presidencia en 2018.
Su gobierno dejó uno de los legados más polarizadores de la historia contemporánea de México. Con un estilo que muchos compararon con las viejas formas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), impulsó una agenda basada en la austeridad republicana, el combate a la corrupción y una fuerte reorientación del gasto público hacia los sectores de menores ingresos. Al mismo tiempo, recibió severas críticas por los resultados obtenidos en materia de seguridad, salud pública y fortalecimiento institucional.
Entre los aspectos considerados más positivos de su administración destacan la creación y posterior incorporación a la Constitución de las pensiones para adultos mayores, los apoyos para personas con discapacidad, las becas estudiantiles y diversos programas sociales. Asimismo, promovió grandes proyectos de infraestructura como el Tren Maya, la Refinería Olmeca en Dos Bocas, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Durante su mandato, cerca de 9,5 millones de personas salieron de la condición de pobreza, impulsadas por el incremento de los ingresos laborales y la expansión de las transferencias sociales. El salario mínimo registró uno de los mayores aumentos de las últimas décadas y, junto con una política de disciplina fiscal, niveles récord de inversión extranjera directa y el fenómeno del nearshoring, dio lugar al llamado “superpeso”, una apreciación de la moneda mexicana frente al dólar inédita en muchos años.
Sin embargo, estos logros no lograron disipar las críticas por el debilitamiento institucional y la creciente polarización política. Sus frecuentes confrontaciones con sectores empresariales, medios de comunicación y organismos autónomos, como el Instituto Nacional de Transparencia y el Instituto Nacional Electoral, culminaron con la profunda reforma constitucional del Poder Judicial aprobada en septiembre de 2024, que estableció la elección por voto popular de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte, una medida que continúa generando intenso debate dentro y fuera de México.
En materia sanitaria, la sustitución del Seguro Popular por un nuevo modelo de atención enfrentó numerosas dificultades, entre ellas el desabastecimiento de medicamentos y problemas de acceso a los servicios públicos de salud. En el plano económico, el crecimiento promedio del PIB fue moderado, mientras que la deuda pública aumentó significativamente para financiar los grandes proyectos de infraestructura impulsados por el gobierno, varios de ellos ejecutados por las Fuerzas Armadas mediante adjudicación directa.
En seguridad, pese a la creación de la Guardia Nacional y a la estrategia resumida en la frase “abrazos, no balazos”, el país registró durante el sexenio cifras históricas de homicidios dolosos y de personas desaparecidas en términos absolutos, manteniéndose el poder de los principales cárteles del narcotráfico como uno de los mayores desafíos del Estado mexicano.
Dos años después de abandonar la Presidencia y retirarse a vivir en su finca bautizada La Chingada, ubicada en las afueras de Palenque, Chiapas, López Obrador continúa siendo una figura central de la política mexicana. Mientras tanto, Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera mujer en ocupar la Presidencia de México.
El balance del sexenio de López Obrador sigue dividiendo profundamente a la sociedad mexicana. Para sus partidarios, consolidó un Estado más orientado hacia la justicia social y redujo la desigualdad mediante políticas redistributivas. Para sus críticos, debilitó contrapesos institucionales, concentró poder político y dejó sin resolver los principales problemas de seguridad y salud pública.
A pesar de haberse retirado formalmente de la vida pública, López Obrador conserva una fuerte influencia política. La relación entre la presidenta Sheinbaum y su antecesor constituye hoy uno de los principales ejes del debate nacional. Mientras la oposición sostiene que la actual mandataria gobierna bajo la sombra del expresidente, el oficialismo afirma que existe continuidad de un proyecto político, no subordinación personal.
Quizás por ello, cada vez que surge una nueva crisis política o institucional, el humor popular encuentra una respuesta inmediata en un juego de palabras que combina ironía y cultura popular: “si alguien busca la solución, siempre puede irse a La Chingada”.








