Rafael G. Vargas Pasaye
No existe un manual perfecto para enfentar las crisis, pero algo he aprendido en veinte años de carrera como consultor: nada comunica mejor que estar en el lugar de los hechos. Y eso hizo la alcaldesa de La Yesca, Nayarit, Rosy Reyes ante el histórico incendio que ha consumido ya miles de hectáreas en las cercanías del cerro de El Vigía, el más alto de la entidad. Vale la pena un poco de contexto, la cabecera municipal, o sea el punto crítico de las llamas, no es el lugar más poblado, ni el epicentro de la vida política o económica del municipio, incluso para su llegada geográficamente hablando se tiene que ingresar por una parte del estado de Jalisco. En cuanto a la emergencia, tomar el control de una situación así no es sencillo, los protocolos marcan normas pese a las prisas, la coordinación debe superar egos, filias y fobias (máxime en una circunstancia electorera como la que vive Nayarit donde la desesperación de algunas figuras políticas puede ser doblemente dañino), de allí que la Comisión Nacional Forestal, la Comisión Forestal de Nayarit, Protección Civil del estado y del municipio, y particularmente tantos valientes volluntarios requerían de guia, herramientas, alimentos, líquidos para cumplir su labor, todo eso requiere una cabeza, una instacia que marque orden y rumbo. Desde el primer día se solicitó apoyo como marca la normativa, pero además, y eso esto más significativo: la alcaldesa Rosy Reyes estuvo allí en el lugar de los hechos, incluyendo claro el momento climático, la llegada del helicóptero. Estoy seguro que muchas y muchos que aspiran a estar en una boleta electoral el año que entra hubieran dado mucho por estar en la foto heróica que no tendrán, y en cambio Rosy Reyes la tiene no por pose, sino porque la suerte y el destino te deben agarrar trabajando, esforzándote y no en la pose o el photoshop.








