InicioGobiernoA Candelaria también le dijeron que no soñara tan alto

A Candelaria también le dijeron que no soñara tan alto

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Daniela Gurrola

Hay historias que merecen contarse y hoy quiero contarles la de la Mtra. Candelaria Rentería.

Esta semana, la presidenta del Tribunal Estatal Electoral de Nayarit, Candelaria Rentería González, recibió la Presea al Mérito Profesional 2026, otorgada por el Grupo de Profesionistas G-100 en una ceremonia encabezada por la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Lenia Batres Guadarrama.

Fue la única nayarita distinguida con ese reconocimiento nacional. Pero mientras leía la noticia, recordé una conversación que tuve con ella hace un par de meses.

No fue una entrevista para hablar de política ni de sentencias, fue una charla sobre su nombramiento como Magistrada Presidenta del Tribunal Electoral, los caminos que recorremos para llegar a donde estamos.

Recuerdo que, entre muchas cosas, me habló de los momentos en que hubo gente que dudaron de ella, de su capacidad. De las ocasiones en que le hicieron sentir que aspirar a la presidencia del Tribunal Electoral era un sueño demasiado grande para ella. Que ese lugar parecía reservado para otros perfiles. Al final de aquella conversación me dijo una frase que recordé ahora cuando vi su fotografía recibiendo esta distinción nacional: Dios siempre acomoda las cosas. Y quizá tenía razón, porque detrás de esa imagen hay una historia que empezó mucho antes de los reconocimientos.

Empezó en Tepetiltic, San Pedro Lagunillas, desde donde salió para estudiar Derecho y construir una carrera que no se resume en un nombramiento. Su trayectoria habla del tiempo que se ha preparado y trabajado dentro del propio Tribunal Electoral de Nayarit: oficial secretaria, autoridad sustanciadora, secretaria instructora de estudio y cuenta, secretaria general de acuerdos en funciones de magistrada, magistrada y, finalmente, la tercera mujer en ocupar la Presidencia del Tribunal Estatal Electoral de Nayarit.

Los cargos cuentan una parte de la historia, la otra está en todo lo que no aparece en un currículum, las dudas, los prejuicios, los comentarios que buscan reducir las aspiraciones de una mujer antes de evaluar su capacidad. Más allá de las diferencias de opiniones que siempre existirán alrededor de quienes ocupan cargos públicos, vale la pena detenernos un momento para reconocer las trayectorias construidas con constancia. Porque también es noticia cuando una mujer nayarita abre camino, alcanza espacios históricamente limitados y representa al estado en un escenario nacional. Quizá por eso esta historia merece contarse, no solo por el reconocimiento. Sino por todo lo que ocurrió antes de recibirlo.

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