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Mujeres indígenas de Nayarit: cuando soñar es también resistir

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Daniela Gurrola 

No son anónimas ni invisibles. Fidela de Jesús Juárez, Angelina Carrillo Muñoz, Belén Muñoz, Blanca Cánare, Yukaima González, Tukarima Carrillo e Imelda Escobedo, son parte de una generación de mujeres indígenas de Nayarit que decidieron atreverse: ocupar curules, competir en elecciones, reinar en certámenes, ocupar cargos públicos y sobre todo preservar sus lenguas, escribir sus propias historias y hablar fuerte en una sociedad que las quiso calladas.

Ellas son la prueba de que cuando una mujer indígena sueña, también abre camino para todas.

El 5 de septiembre, Día Internacional de la Mujer Indígena, es más que una fecha de calendario: es un recordatorio de que soñar también puede ser un acto de resistencia. Este 2025, declarado por la presidenta Claudia Sheinbaum como el Año de la Mujer Indígena, Nayarit mira a sus propias mujeres originarias que se atrevieron a romper silencios y estereotipos para conquistar un lugar en la vida pública.

En el estado, más de 35 mil mujeres hablan una lengua indígena, herederas de los pueblos Náayeri, Wixárika, O’dam y Mexicanero. A pesar de las brechas que se multiplican por ser mujer, pobre e indígena, ellas han sabido abrir camino.

Ahí está Fidela de Jesús Juárez, quien se convirtió en la primera diputada indígena local cuando aún no existían acciones afirmativas obligatorias. También Angelina Carrillo Muñoz, Belén Muñoz e Imelda Escobedo, que han levantado la voz en procesos comunitarios y electorales. Blanca Cánare disputó una presidencia municipal, convencida de que la justicia comienza desde la comunidad. Tukarima Carrillo preserva la lengua wixárika con diccionarios y materiales didácticos que son resistencia cultural. Y Yukaima González fue la primera mujer indígena coronada Reina de la Feria de Nayarit, enviando al mundo un mensaje claro: “Se vale soñar y no importa los estereotipos, todos somos valiosos.”

Ellas no solo representan historias personales de esfuerzo, sino la posibilidad de imaginar un Nayarit más justo, donde las mujeres indígenas no sean vistas como excepción, sino como protagonistas.

En este Día Internacional de la Mujer Indígena, sus nombres nos recuerdan que soñar también es un derecho, y cumplirlo es abrir camino para todas.

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