Redacción Sentido Común
El satélite Gxiba-1, desarrollado por estudiantes de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla en colaboración con la Agencia Espacial Japonesa, fue puesto en órbita este 3 de febrero desde la Estación Espacial Internacional. El nanosatélite, liberado desde el módulo japonés Kibo mediante el programa internacional KiboCUBE, representa un logro académico y científico para México al integrarse a misiones espaciales con impacto directo en la seguridad y la investigación.
El objetivo principal de Gxiba-1 es monitorear la actividad del volcán Popocatépetl y otros volcanes activos del país, a través de sensores ópticos que permitirán observar cambios en su comportamiento. La información recabada busca complementar los sistemas de vigilancia terrestre y aportar datos clave para la prevención de riesgos, fortaleciendo la capacidad de análisis ante posibles emergencias volcánicas.
El proyecto fue desarrollado por un equipo multidisciplinario de estudiantes y docentes, consolidando una experiencia real en ingeniería espacial y cooperación internacional. Con Gxiba-1 ya en operación a unos 400 kilómetros de la Tierra, México da un paso firme en la formación de talento científico y en el uso de tecnología espacial aplicada a la protección civil y al conocimiento del territorio.








