Opinión

Meme serás

Rafael G. Vargas Pasaye

Estamos en la época donde una pifia, no importa su tamaño, un resbalón cual inofensivo que sea o parezca, se traduce en una posible larga cadena de burlas, léase memes en el lenguaje digital de la inmediatez.

Alguien que es visitante continuo a ese submundo es el presidente de México Enrique Peña Nieto, la más reciente “ya falta poco para que lleguemos, un minuto, quizá menos como cinco” ha hecho la delicia de sus detractores e incluso de quienes no lo apoyan pero tampoco denigran. Pues el meme a estas alturas se puede traducir como una forma de generosidad.

Incluso hay algunas personas que afirman que quien lo comparte queda bien en el grupo, quien manda el más reciente es porque se la pasa conectado y tiende a estar en esos grupos de whatsapp donde son los primeros en bajar o descargar todo tipo de imágenes de las redes sociales.

Pareciera que ahora debe incluirse esa habilidad en los currículums o inclusos  eres adiestrado en la generación o edición o producción de memes tu valor sube en el mercado laboral. Nada nuevo bajo el sol. Y es que las recientes generaciones, según algunos estudios (hay uno de McCann Worldgroup muy didáctico), tienden a tener problemas para relacionarse en el mundo real, no aguantan la presión y se refugian en actitudes infantiles para salir de un pequeño bache.

Recuerdo que un colega profesor de nivel universitario comentaba que tenía alumnos que al pasar a explicar algún tema y no lograrlo del todo aducían que estaban nervioso o con la sonrisita o el silencio de los niños menores de seis años creían que pasarían el reto académico. ¿Dónde está pues la seguridad en la vida real que tanto se pregona en la vida virtual?

El meme por tanto se vuelve un lenguaje moderno. Ya sea el presidente u otra figura famosa o no. Ahora llamarle #Lady o #Lord a alguien que cometió una falla es de lo más normal. El respetable juez digital no repara en pasados ni en futuros. Es el hoy. El fugaz paso por un meme. Por supuesto  que esto aplica también a denuncias que sí tienen sustento, baste por citar un botón el maltrato animal.

Es un mecanismo de identificación donde se goza siempre y cuando no sea uno el objeto de las burlas, además se desconoce su tamaño y por tanto sus límites, aunque la modernidad nos ha enseñado que un meme dura una tarde cuando mucho. Aunque en el caso del Presidente quizá el primer meme memorable fue cuando candidato presidencial no logró con fluidez enunciar los tres libros que le habían marcado sumado a la multitudinaria campaña de “Peña no cumple” en relación a sus compromisos cuando Gobernador en Estado de México.. Desde esa fecha hasta ahora han sido comentadas muchas de sus pifias. Y como decían en la televisión: voluntaria o involuntariamente meme serás.