Redacción Sentido Común
Autoridades de Estados Unidos advirtieron que cárteles mexicanos podrían utilizar drones armados para atacar objetivos en la frontera sur, incluyendo a civiles y elementos de seguridad. Steven Willoughby, director del programa antidrones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), afirmó ante el Senado que “es sólo cuestión de tiempo” antes de que se produzcan agresiones desde el aire, y señaló específicamente al Cártel de Sinaloa como una de las organizaciones con tecnología capaz de realizar estos ataques.
En los últimos seis meses, se han registrado más de 27 mil sobrevuelos ilegales de drones en la franja fronteriza, algunos de ellos superando los límites permitidos de altitud. En respuesta, agencias estadounidenses como el FBI han comenzado a entrenar a fuerzas de seguridad mexicanas en tácticas para detectar y neutralizar drones utilizados con fines criminales, en un esfuerzo por prevenir una escalada en el uso de esta tecnología por parte del crimen organizado.
Ante estas declaraciones, el gobierno mexicano negó que exista una amenaza real en la frontera. El secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, sostuvo que no se ha detectado el uso de drones con fines criminales en territorio nacional, y aseguró que los dispositivos observados en la frontera son de uso recreativo o comercial. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que existe una coordinación binacional con EE.UU. en materia de seguridad, a través de la Operación Frontera Norte y el despliegue de más de 10 mil elementos de seguridad.
Aunque México minimiza el riesgo, expertos coinciden en que el uso de drones por parte del crimen organizado representa un nuevo desafío en la lucha contra el narcotráfico. El empleo de estos dispositivos para vigilancia, transporte de drogas e incluso ataques con explosivos es una amenaza latente, y tanto autoridades mexicanas como estadounidenses reconocen la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación para anticiparse a esta evolución tecnológica del delito.








