Redacción Sentido Común
Una fuga de agua en la biblioteca del departamento de antigüedades egipcias del Museo del Louvre provocó daños en entre 300 y 400 libros y documentos históricos, luego de que una tubería antigua cediera y dejara caer agua sucia sobre parte del acervo. El incidente ocurrió a finales de noviembre y afectó principalmente revistas especializadas, archivos científicos y material de consulta utilizado por investigadores, según confirmó la administración del museo.
Las autoridades descartaron pérdidas irremediables y aseguraron que los documentos dañados pueden ser restaurados. Especialistas ya trabajan en el secado y tratamiento de cada pieza para estabilizarla antes de su reintegración a los estantes. Ninguna obra maestra ni manuscrito único resultó afectado, aunque el impacto reavivó preocupaciones sobre el deterioro de las instalaciones internas del museo.
Personal del departamento había advertido desde hace años sobre el estado obsoleto de las tuberías y la urgencia de una renovación completa. La reparación definitiva está programada para septiembre de 2026, lo que deja abierta la inquietud sobre la vulnerabilidad del patrimonio documental más valioso del Louvre. Por ahora, el museo asegura que la situación está bajo control, pero el episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar el mantenimiento en uno de los recintos culturales más importantes del mundo.








