Redacción Sentido Común
En los últimos días ha surgido una inquietud importante: ¿quién está detrás de la elaboración de los pasaportes mexicanos? Actualmente, algunos de sus componentes clave, como el policarbonato y las cubiertas, son suministrados por la empresa eslovena CETIS.
Aunque esta colaboración no es nueva, el debate ha crecido porque la empresa buscaría ampliar su participación hacia áreas más sensibles, como el manejo de datos personales y la producción integral del pasaporte.
Este punto genera preocupación, ya que el pasaporte no es solo un documento de viaje: contiene información altamente confidencial y forma parte de la seguridad nacional. Delegar estos procesos a una empresa extranjera podría implicar riesgos, especialmente en términos de soberanía y dependencia tecnológica.
Ante este escenario, especialistas proponen fortalecer la capacidad nacional. México podría producir estos insumos de manera interna o colaborar con países aliados dentro del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), con quienes comparte intereses estratégicos.
Otro elemento que ha llamado la atención son algunos antecedentes internacionales de la empresa, relacionados con problemas financieros y fallas en procesos electorales en otros países. Sin embargo, es importante señalar que estos señalamientos no han sido confirmados en el caso mexicano.
En este contexto, queda abierta una discusión clave: definir quién debe encargarse de un documento tan importante como el pasaporte. La decisión no es menor, ya que impacta directamente en la protección de datos personales, la seguridad nacional y la soberanía del país.







