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LA DERROTA ELECTORAL DE BRADY

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Gerson Hernández Mecalco

“Creo que al comienzo de un juego, siempre juegas para ganar, y entonces tal vez si estás adelante más tarde en el juego, empiezas a jugar para no perder. Los verdaderos competidores son los que siempre juegan a ganar”, dice Tom Brady quarterback de los Patriotas de Nueva Inglaterra y ganador de cinco Super Bowls. Sin embargo no siempre se gana; y este domingo observamos la derrota electoral de Brady, miramos cómo el candidato ofensivo probó el amargo sabor de la derrota contra las Águilas de Filadelfia. Así como en las elecciones presidenciales a menos de dos minutos para el domingo electoral hubo una jugada clave que aseguró el triunfo de las Águilas, un robo de balón a Brady, por parte del novato Brandon Graham, ala defensiva del equipo campeón. Segundos después otro novato Derek Barnett recogió el ovoide y todos celebraron como un touchdown, algo así como un golpe electoral, del cual ni el mejor candidato—quarterback se podría recuperar —a unas horas del verdadero súper domingo—, pero mejor vamos por partes:

Derrota electoral. La testosterona baja después de una derrota política confirmaron científicos norteamericanos de las universidades de Duke y Michigan.  Al menos fue el resultado de la elección presidencial de 2008 en EU cuando analizaron los niveles de testosterona en un grupo de votantes de Obama y McCain —antes y después de la elección— la derrota política bajó los niveles de testosterona en los hombres. García Márquez y los expertos en las derrotas les diríamos que “la vida les había dado ya motivos bastantes para saber que ninguna derrota era la última”.

Fotografía de la derrota. Sentado en el banquillo, cabizbajo, con las manos sobre las rodillas en señal de derrota y sin nadie a su alrededor; el número 12 perdió un campeonato en segundos por un manotazo; algo así como cuando un candidato sabe que cometió un error letal al llamar “chachalaca” o “huachicolero” a sus oponentes. Al final ninguno de sus fanáticos o compañeros de partido se atrevió a mostrarle su apoyo; aquí la gran pregunta ¿qué pasa cuando juegas a ganar y la estrategia del oponente —o la suerte— cambia la jugada?

Comunicar la derrota. La nota deportiva no fue la victoria de las Águilas, sino la derrota de Tom Brady. Mi amigo Rafael Vargas en Apuntes de un consultor en campaña dice que en las elecciones hay muchos generales y pocos soldados. Todos quieren mandar, pero pocos ejecutar. Agrega que campañas hay muchas, campañas de éxito hay algunas, pero campañas ganadoras pocas. Sería muy injusto calificar el legado de Brady por esa jugada, ¿quién perdió el campeonato?, ¿Brady o la defensa? Hace unos días López Obrador incluyó a dos nuevos defensores en su equipo, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal quienes tratarán de evitar que le roben el balón a su quarterback. ¿la gran pregunta es si esta jugada no es parecida a la obra de La rebelión de la granja de George Orwell y si Napoleón protagonizado por “ya saben quién” no eliminará a Marcelo Snowball?

El domingo pasado se transmitió en vivo la derrota electoral de Brady, en esta ocasión la moneda no cayó del lado del apodado Touchdown Tom, que terminó entre lágrimas en el vestuario y entre los brazos de su esposa Gisele Bündchen, tal y como se ve en la fotografía que compartió en Instagram. Al final Brady mostró que los verdaderos competidores son los que siempre juegan a ganar, aunque al final pierdan. Esto no aplica en política porque “ya saben quién” es un quarterback experto en regalar balones. #Jap

Académico de la FCPyS—UNAM, IPN y consultor político

@gersonmecalco

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