Opinión

FUTBOL, LIBROS Y POLÍTICOS

Soccer ball painted like a globe resting on grass in large stadium

Gerson Hernández Mecalco

El futbol no es el opio de los pueblos, como dicen varios marxistas enajenados y seudointelectuales aburridos. Los libros de entrenadores como el del Cholo Simeone y exjugadores como el portero y capitán alemán Schumacher presentan tácticas que se aplican más allá del rectangular de 120 × 90 metros de cancha en el césped electoral; incluso las obras de escritores como Galeano pueden ser consejos para los políticos como Meade, López Obrador, Miguel Ángel Mancera Espinosa (MAME), Anaya y otros, a unas semanas de las campañas; pero mejor vamos por partes:

El Cholo Simeone. En las primeras páginas de su libro Creer. El desafío de superarse siempre relata que “cuando un chico empieza a jugar la pelota es como un malabarista que se dedica a un juego individual. Pero después se aprende que el fútbol no es un juego de uno solo, que hay que (…) enfrentar a otros. Un día se comienza a competir y lo único que se busca es ganarles a los demás. Pero a los ocho o nueve años no se piensa totalmente en equipo (…) yo muy pronto elegí una posición neurálgica en el juego, que es la del mediocampo. Eso me dio la posibilidad de intuir que se trataba de un deporte de ataque y defensa”. Hay muchos políticos mexicanos que siguen con las prácticas de niños de ocho años y no quieren jugar en equipo ¿verdad Anaya y López Obrador?

Cerrado por el futbol. Este es el título del libro post mortem del periodista uruguayo Eduardo Galeano donde se pública una entrevista en 1995 en el periódico El Gráfico de ese país. Ahí menciona que el fútbol es el espejo del mundo y si la política es parte de este -eso lo digo yo-, la siguiente frase golea a los perdedores de las elecciones de nuestro país, veamos:

-¿De qué jugaba?
-De lo que llamaba entre ala derecho en aquel tiempo, el ocho. Era pésimo, horroroso. Nunca pude ni siquiera llegar a la sombra de la sombra de la sombra de lo que yo mismo me veía hacer mientras soñaba. De noche era brillante. Yo pensaba: qué cosa extraña, me duermo y yo soy una estrella como nunca se vio, un mago de la pelota, un poeta del futbol, y después -de día- ¿cómo puedo ser tan bestia?”, jajajaja -risas mías- a lo que agregaría “y perder tantas elecciones” y proponer amnistía a los narcotraficantes.

Tarjeta roja. Los escándalos del futbol al descubierto del portero alemán Toni Schumacher, durante el Mundial de México 1985, explica, la relación entre 22 jugadores de su selección y 144 periodistas de ese país en el mismo hotel de concentración. Y así como en un mundial los periodistas con los jugadores (candidatos) anhelaban tranquilidad y los periodistas “acción”, titulares y exclusivas estúpidas, debido a sus comprensibles y profesionales obligaciones. Como en campañas los reporteros en una concentración viven de rumores, crisis, y peleas, les encantan los escándalos y las historias que pueden interpretar de muchas maneras. Como en el war room de un candidato, “un equipo nacional sin envidias y rencores es de nulo interés para la prensa”.

Estos y otros libros fueron mis t…

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