Redacción Sentido Común
Durante décadas, el consumo de alcohol formó parte de la vida social de millones de jóvenes. Sin embargo, esa tendencia parece estar cambiando. Diversos estudios y análisis de mercado señalan que la Generación Z, integrada por personas nacidas entre finales de los años noventa y principios de la década de 2010, consume menos alcohol que las generaciones anteriores.
Expertos atribuyen este cambio a una mayor preocupación por la salud física y mental, así como al creciente interés por estilos de vida más saludables. Además, el auge de bebidas sin alcohol y la influencia de las redes sociales han modificado la forma en que los jóvenes se relacionan con el entretenimiento y la convivencia.
La transformación de estos hábitos ya comienza a reflejarse en la industria. Analistas internacionales han reportado una disminución en el valor de mercado de algunas de las principales compañías productoras de bebidas alcohólicas, lo que ha llevado a las empresas a diversificar su oferta e invertir en alternativas con bajo o nulo contenido de alcohol.
Aunque el consumo no ha desaparecido, la tendencia es clara: para una parte importante de la Generación Z, salir de fiesta ya no necesariamente significa beber. El fenómeno está redefiniendo una industria que durante décadas tuvo a los jóvenes entre sus principales consumidores.








