Rafael G. Vargas Pasaye
Es un tema a debate, me refiero al de la donación de órganos, y lo es porque es de esos temas que todavía no acabamos de socializar, es un tema del que nos enteramos a veces por las noticias, por las redes. Pero cuando es alguien que es una persona cercana quizá la perspectiva cambia. Como lo fue esta semana en Tepic, con Gabriel, un compañero perteneciente al gremio periodístico quien lamentablemente sufrió un accidente cuando se trasladaba en su motocicleta y a consecuencia de ello, los daños fueron irreversibles causándole la muerte cerebral. La familia decidió donar los órganos vitales que estuvieran en posibilidad de funcionamiento, la operación se hizo en el Hospital General número 1 del IMSS Nayarit, y al pasar su cuerpo al quirófano fue con una valla de honor y en medio de aplausos de familiares, amistades y personal del nosocomio. Sin duda un acto de alta responsabilidad, que impacta en tantas otras familias de quienes reciben los órganos. Se trata de abrir el horizonte, el dolor del ser querido que ya no tiene vuelta a este espacio terrenal, pero que por su condición puede ayudar y como en este caso, lo hace, y de alguna manera, sigue viviendo al dar vida.






