Redacción Sentido Común
Las autoridades migratorias de Estados Unidos intensificaron sus operativos en Los Ángeles, donde más de un centenar de personas han sido detenidas en los últimos días durante redadas lideradas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Entre los arrestados se encuentra el presidente del sindicato SEIU California, David Huerta, quien resultó herido mientras documentaba una detención. Algunas de las personas capturadas ya han sido deportadas sin acceso a asistencia legal, lo que ha generado fuertes críticas de organizaciones migratorias y del gobierno mexicano.
Las detenciones provocaron protestas masivas en distintas zonas de la ciudad, como Westlake y South L.A., donde manifestantes lanzaron objetos contundentes y cócteles molotov contra las fuerzas del orden. En respuesta, la policía usó gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud. Ante el incremento de la violencia, la Casa Blanca ordenó el despliegue de 700 marines y 2 000 efectivos de la Guardia Nacional, una medida que ha sido rechazada por el gobernador de California, Gavin Newsom, y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, quienes la consideran inconstitucional.
Las redadas y la presencia militar han intensificado el debate sobre la política migratoria del país y la autonomía de los gobiernos locales. Líderes comunitarios y defensores de derechos humanos denuncian detenciones arbitrarias, mientras California prepara acciones legales contra la intervención federal. El conflicto refleja una creciente fractura entre las autoridades estatales y el gobierno federal en torno al trato hacia las comunidades migrantes.







