Redacción Sentido Común
Alemania dio un paso significativo en la reconfiguración de su política de defensa: todos los hombres de entre 17 y 45 años que deseen permanecer fuera del país por más de tres meses deberán solicitar previamente una autorización al centro de carrera de las Fuerzas Armadas. La medida forma parte de la llamada Ley de Modernización del Servicio Militar, que entró en vigor el pasado 1 de enero. Así lo confirmó un portavoz del Ministerio de Defensa alemán a la agencia de noticias DPA, quien precisó que la autorización debe ser solicitada incluso fuera de escenarios de tensión o defensa. No obstante, aclaró que dicho permiso deberá concederse siempre que no esté previsto ningún servicio concreto como soldado durante el periodo en cuestión.Una ley pensada para tiempos de incertidumbre. El objetivo central de la nueva legislación es doble: por un lado, ampliar las Fuerzas Armadas alemanas en 80 mil efectivos —hasta alcanzar los 260 mil— mediante la introducción de un examen médico obligatorio para los varones nacidos a partir de 2008; por otro, contar con un registro claro de quiénes permanecen en el extranjero durante largos periodos en caso de una situación de emergencia nacional. La norma establece además una base legal que permitiría aplicar medidas obligatorias del nuevo servicio militar a partir de 2026, si los objetivos de alistamiento voluntario no se cumplen. El regreso de un modelo que parecía superado
Alemania suspendió el servicio militar obligatorio en 2011, tras 55 años de vigencia. Sin embargo, el gobierno encabezado por el canciller Friedrich Merz —fruto de la coalición entre conservadores y socialdemócratas— ha optado por un modelo de servicio voluntario que, en caso de no alcanzar las metas de reclutamiento, podría derivar en la reactivación del servicio obligatorio.
El portavoz del Ministerio señaló que una norma similar ya existía durante la Guerra Fría, aunque nunca tuvo aplicación práctica y no contempla sanciones concretas para quienes no cumplan con el requisito de autorización. La medida refleja el viraje en materia de seguridad que vive Europa en el contexto del conflicto en Ucrania y el debate creciente sobre la autonomía defensiva del continente.








