Rodrigo Romano
La volcadura del autobús de pasajeros ocurrida en la carretera libre Tepic–Mazatlán dejó una víctima mortal y varios lesionados, pero para Josh Ojeda, integrante de la Comisión Nacional de Emergencias, la tragedia tuvo un impacto aún más profundo. Entre las víctimas se encontraba una amiga, una persona con la que había compartido risas, historias y momentos de vida.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, señaló que ninguna capacitación prepara para escuchar por radio el nombre de una persona cercana o para encontrar entre las víctimas a alguien con quien se compartieron recuerdos y experiencias. Relató que, en esos momentos, el corazón y la vocación entran en un conflicto, pues mientras el dolor intenta imponerse, el deber obliga a mantener la calma y continuar trabajando. Porque, dicen por ahí, el amor es la muerte del deber.
“El corazón quiere detenerse, pero la vocación obliga a seguir”, escribió, recordando que detrás de cada uniforme hay seres humanos que también sienten pérdida, tristeza y afecto por quienes atienden durante las emergencias.
La publicación concluye con una despedida para su amiga y una reflexión sobre las heridas emocionales que dejan este tipo de experiencias en quienes dedican su vida al rescate. “Salvar vidas es nuestra misión, pero sentir también es parte de ser humanos”, expresó al recordar a la mujer que perdió la vida en el accidente.
La víctima fue identificada como Miroslava Salazar Ramírez, de 48 años de edad, quien viajaba acompañando a su esposo, conductor del autobús de la ruta Santiago–Tepic que, la mañana del pasado lunes 2 de junio, salió del camino y cayó a un barranco de aproximadamente 15 metros de profundidad en la carretera libre Tepic–Mazatlán.






