Jorge Antonio Segura Trejo
Inicia la Serie Mundial 2025 entre los Azulejos de Toronto y los Dodgers de los Ángeles. Decir que los Dodgers no son un amplio favorito es una vil mentira. El equipo canadiense necesita dos cosas: sacar ventaja en los primeros dos juegos de local, y demostrar que Shohei Ohtani es de carne y hueso.
Los Blue Jays remontaron un déficit cuesta bajo en la serie, remontando un resultado épicamente ante su fanaticada, echando abajo las aspiraciones de los Marineros, en el Roger Centre, antiguo SkyDome, primer estadio deportivo con teche retráctil en el mundo.
Los Dodgers pasaron caminando la Serie de Campeonato ante el mejor récord de la MLB, los Cerveceros de Milwuakee que cumplieron su tradición de los últimos años, quedándose cortos para llegar a tierra prometida: La Serie Mundial.
En el juego 4, el jugador estrella japonés, Ohtani, tuvo una de las actuaciones individuales más memorables en la historia, pegando tres bambinazos y ponchando a 10 bateadores. Pareciera uno de esos jugadores que uno inventa en los videojuegos.
Los azulejos de Toronto regresan a la Serie Mundial después de 3 décadas sin hacerlo, desde aquel bicampeonato de 1992 y 1993, con una generación dorada. Desde ese momento han mordido el polvo, salvo el 2015 que se quedaron a dos triunfos de derrotar a los Reales de Kansas City en la Serie de Campeonato.
Shohei Ohtani tuvo una participación de película en el juego 4. Pero siendo sinceros, en general ha tenido una postemporada muy limitada, ante Philadelphia se fue de 18-1, y antes del juego 4 contra los Cerveceros llevaba de 7-1. Cualquier jugador con esa línea hubiera sido satanizado y arrinconado en la banca. Pero no Shohei, que puede despertar monstruosamente como evidentemente pasó.
El picheo azulejo debe congelar al monstruo de mil cabezas, porque si retiras a Ohtani, de cualquier forma, vienen después Mookie Betts, Freddie Freeman, Max Muncy y Teoscar Hernández. Este line up suena tan temible como el de los Yankees de 1960, los Indios de 1997 o los Rangers de 2011. Estos equipos amplios favoritos no pudieron con los fantasmas de octubre, y de la mano de hombres que a la postre tocaran los pasajes de la historia, perdieron su anhelado clásico de otoño. Bill Mazerowski, Edgar Rentería y David Friese no tuvieron tiempo de leer a los equipos favoritos en las casas de apuestas.
Toronto no es cualquier equipo, si podemos nombrar al jugador más encendido de octubre, sin duda es Vladimir Guerrero Jr. Se ha ponchado solo 3 veces, lleva 6 HR y ha jugado magistralmente la defensa en la primera almohadilla.
Octubre es la tierra de las leyendas, dónde se ven partidos dignos de leyendas como aquel choque abismal entre Jack “el Gato” Morris y John Smoltz. Aquí aparecen los gladiadores que hacen lo impensable, como Randy Johnson relevando un partido con apenas horas de descanso, Kirk Gibson pegándole un HR al mejor cerrador con los pies destrozados, o Scott Podsednik, un tipo que no conocía los jonrones pegó uno para ganar un juego clave en las aspiraciones de la ciudad de los vientos.
Es momento de improvisaciones justificadas, Roki Sasaki tomando un rol de cerrador confiable, y Max Scherzer con su boleto al salón de la fama en Cooperstown asegurado y con los pantalones bien puestos, negándose a salir del juego.
La cita en la historia está hecha, y el máximo galardón o se queda otro año en Los Ángeles, o viaja después de 3 décadas a tierras canadienses.
¡Play Ball!








