Rafael G. Vargas Pasaye
La historia se escribe todos los días, pero no todos los días se hace historia de esta manera. Años soñando con tener un equipo profesional en la Liga Mexicana del Pacífico y a Nayarit apenas se le hizo realidad este 15 de octubre de 2025, fecha en que hacen su debut los Jaguares en el estadio Coloso del Pacífico, al que se le agregó el nombre de otro histórico del juego de pelota: Alejo Peralta.
Encontrar lugar para estacionarse fue todo un reto, nadie quería quedar fuera de esta primera vez, las 9 mil butacas estaban ocupadas, la venta de comida y bebidas sólo era por tarjeta bancaria y desde el inicio se notaron las largas filas para ingresar a los sanitarios.
En las gradas se podían ver franelas tanto de Jaguares como del primer rival, Venados de Mazatlán, escuadra por demás conocida, para muchos nayaritas su equipo durante varios años (hasta ahora), el sonido local anunció los honores patrios y un nutrido grupo de soldados ingresó con una bandera de grandes dimensiones para cantar el himno.
Siguió un momento muy especial con un show de drones que hizo figuras alusivas al deporte, al jaguar y frases de agradecimiento, al final formó la palabra Playball que anunciaba que no faltaba nada para arrancar. Los juegos pirotécnicos hicieron vibrar la cimentación del inmueble. Alguien comentó del museo que estaba allí mismo en el estadio, homenaje a don Alejo, incluso el gobernador Navarro Quinteto lo inauguró en compañía de Pedro Haces.
El lanzamiento de la primera bola tuvo su encanto, pasaron al montículo algunos históricos como Oliver Pérez (inolvidable ese séptimo juego con Tomateros para coronarse campeones y de allí saltar a Piratas de Pittsburgh en las grandes ligas), también Germán Jiménez, nayarita que logró estar en la gran carpa, y otros nombres como “Cañón” Osuna, “Chito” Ríos. Pero el lanzamiento no lo hizo ninguno de ellos sino el histórico Julio Cesar Chávez y el también histórico Vinny Castilla. Quizá pensaron que con eso se olvidaría el público que se había anunciado a Mariano Rivera para lanzar la primera bola. Meta no cumplida.
El juego inició y de inmediato los Venados de Mazatlán se pusieron a la delantera, incluso haciendo el primer homerun en el Coloso en la persona de Fabricio Mejía , primera entrada y los visitantes iban dos carreras arriba. La primera vez que los Jaguares iban abajo en el marcador. En las gradas se sentía el ambiente de un estadio con equipo profesional, alegría por la primera vez aunque en la pizarra los locales iban abajo. Pero el ánimo no bajaba y en parte era por la música que el sonido local programaba, por el grupo de animación y las tantas activaciones entre cada entrada y por supuesto, por el don de conexión que tiene Chacho, la famosa mascota de Tigres, y ahora Jaguares.
A lo lejos se pudo ver en su butaca a Pedro Haces primero un rato solo, pero como a la tercera entrada llegó Pancho Barraza y todo fue alegría en ese palco, a escasos metros ya le estaba entrando agua al cebo. Antes, en el segundo inning llegó las carreras para Jaguares, la primera histórica en los pies de Ricardo Valenzuela, y la segunda con Jacob Rhinesmith como protagonista.
En el quinto de nuevo los visitantes se fueron arriba en la pizarra, para la séptima la diferencia acrecentó, ya iba el marcado 2 a 6. Sin embargo la emoción volvió a acelerar los corazones en la octava cuando Jesse Castillo con el 53 en el dorso conectó el primer cuadrangular para la franquicia local, jugador que apenas tenía 48 horas en la capital nayarita y ya demostraba su cañón. En la novena de nuevo la emoción, una carrera anotada más, casa llena y con un solo out, pero la fortuna no sonrió y el doble play acabó con las ilusiones.
Al final fue la primera derrota con marcador de 6 a 4, las estadísticas quedan para el recuerdo, la derrota para Faustino Carrera, quien seguramente como los miles de presentes terminado el encuentro, en el recinto entonaba las primeras notas del desafinado Pancho Barraza quien en la parte de atrás de home donde se le colocó el escenario para compartir esta fecha con todos los presentes, entonaba “Mientras que la noche crecía / Mi corazón callabas de más / Para ti yo no existía / Tú ignoraste mis lágrimas”.
El camino para llegar al auto fue amenizado desde lejos: “Ignoraste mis lágrimas de amor, amor / Ignoraste mis lágrimas y no hay perdón”. El martes 21 de octubre inicia la serie siguiente de locales de Jaguares, toca el turno contra Tomateros de Culiacán, seguramente allí llegará la primera victoria en el Coloso del Pacífico aunque ya ni las nota de “Sufriendo por amar tanto / Luchando por controlarme / Las dudas querían matarme / Mi enemigo era el amor”, nos harán borrar que al final el público se llevó los aplausos en esta primera vez.
@rvargaspasaye
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