Redacción Sentido Común
Estados Unidos ha lanzado una ofensiva diplomática para frenar la participación global en una conferencia de la ONU, prevista del 17 al 20 de junio en Nueva York, que busca reactivar la solución de dos estados entre Israel y Palestina. A través de un cable enviado a diversas embajadas, el gobierno estadounidense pidió a sus aliados no asistir al evento —coorganizado por Francia y Arabia Saudita— y advirtió que cualquier acción “anti-Israel” derivada del foro podría tener consecuencias diplomáticas.
La Casa Blanca argumenta que la conferencia podría entorpecer los esfuerzos actuales para un cese al fuego en Gaza y la liberación de rehenes. Además, rechaza el posible reconocimiento unilateral de un Estado palestino, postura que considera contraproducente en medio del conflicto, al tiempo que redefine su política exterior: ya no considera la creación de un Estado palestino como objetivo estratégico.
Pese a la presión estadounidense, varios países europeos han confirmado su participación y califican la postura de Washington como “intimidatoria”. Francia y Arabia Saudita han defendido el evento como una vía diplomática legítima, mientras aumentan las tensiones internacionales en torno al conflicto en Medio Oriente y el papel de las potencias en su resolución.








