Opinión

PETRO Y LA NUEVA IZQUIERDA EN COLOMBIA


Comunicación para el Bienestar

“El triunfo de Gustavo Petro es histórico, los conservadores de Colombia siempre han sido tenaces y duros. El escritor José María Vargas Vila relataba que los dictadores de su país «mojaban en agua bendita su puñal, antes de matar»”, con este mensaje el presidente Andrés Manuel López Obrador dio la bienvenida a la presidencia al ex guerrillero, sin embargo, no ha caído muy bien entre los colombianos y, de acuerdo con algunos analistas, tampoco fue muy bien recibido por el primer mandatario electo colombiano, quien se ha pronunciado por hacer un llamado a la unidad.

Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda de Colombia, considera que la felicitación del presidente mexicano “es profundamente divisivo, revive heridas del pasado y es ofensivo”, que en un país democrático y progresista este tipo de mensajes no tienen cabida.

Sin embargo, los mercados financieros parecen no mostrar la misma confianza al colombiano ya que tras el triunfo de Petro la Bolsa de Colombia se desplomó este martes un 5%, siendo Ecopetrol una de las empresas más afectadas luego de la propuesta de tomar postura firme contra las políticas extractivas y suspender la firma de nuevos contratos para la exploración de hidrocarburos.

Las campañas presidenciales en Colombia fueron largas y agresivas. Iniciaron a finales de enero de este año y recién concluyeron con la victoria de Petro. Proceso inédito en donde hubo de todo, frustrados videoescándalos, votaciones a dos vueltas, debates no realizados y la polarización de las preferencias electorales.

Elecciones pues, ante una Colombia con índices de pobreza que impactan en poco más de la mitad de la población y con la hegemonía por décadas de los partidos políticos tradicionales. Todo eso bajo la lupa del expresidente Álvaro Uribe cuyo candidato Federico “Fico” Gutiérrez, fue desairado en las urnas desde la primera vuelta electoral.

Petro entonces tendrá que conducir los destinos políticos de manera quirúrgica, pues cuando asuma el poder, el próximo 9 de agosto, tendrá como principales labores cerrar las heridas de un país fraccionado (que se debate entre apoyar las fuerzas de izquierda y derecha, prácticamente al 50 por ciento) y sobre todo deberá lidiar con un congreso dividido para que le permita emprender los cambios sociales a los que se ha comprometido.

Pero, a todo esto, habría que sumar la llegada a la vicepresidencia de Colombia de la abogada afrocolombiana Francia Márquez, cuyo trabajo como activista y ambientalista le han dado un gran prestigio internacional, sobre todo por su lucha para detener la minería ilegal de oro en su tierra. Su presencia en el gobierno, le habrá de aportar no sólo legitimidad a la presidencia de Petro, ante amplios sectores del país que se sienten desplazados, sino que su experiencia en el ámbito de lo social, podría colocar de manera prioritaria el discurso de la justicia social, en la agenda política de la nueva administración

Colombia, es uno de los últimos países de la región latinoamericana en tener un gobierno de izquierda, y esto se debe en mucho a que en aquel país tal postura política siempre cargó con el estigma de simpatizar con la narcoguerrilla que aterrorizó al país durante décadas. Por ello resulta un enorme mérito que un político de izquierda y antiguo guerrillero haya podido vencer en la contienda presidencial.

Por otro lado, hay quienes se preguntan si con el triunfo de Petro en Colombia y de Boric en Chile se puede hablar de una “nueva hegemonía de la izquierda socialdemócrata” en Latinoamérica…en fin… que son tantas las pasiones que el triunfo de Petro ha levantado en toda América latina que es normal que la incertidumbre, la esperanza y el temor se conjuren sobre el cielo colombiano.

Pero no hay que olvidar que Petro es sólo un hombre, o mejor, un hombre solo frente a la maquinaria institucional a la que tiene que vencer si es que quiere cumplir sus promesas de campaña, ante ello, parece más fácil luchar una guerrilla en la selva que ganar una batalla al sistema.

Presidentes van y vienen, cada uno con su particular visión de la realidad y sus propios intereses, pero el sistema permanece, por tanto, lo que necesitamos es un cambio de fondo y dejar de perder el tiempo creyendo que un hombre solo podrá hacer alguna diferencia.