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NO HA DE SER FÁCIL SER ALCALDE HOY EN DÍA

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Rafael G. Vargas Pasaye

 

Las figuras de Presidente y de Gobernador en México, son en general lejanas para el ciudadano de a pie, los legisladores son desconocidos, quizá por ello el cargo de alcalde se vuelve uno de los más visibles en cuanto al reconocimiento social se refiere.

 

Para muchos es un sueño encabezar los trabajos de un Ayuntamiento, el romanticismo de ser el que manda en el pueblo que lo vio nacer, sin embargo, por la naturaleza del cargo es una posición que puede tanto encumbrar como destruir carreras.

 

El desgaste hace que a los pocos meses la gente ya desee cambiarlo o cambiarla, quizá quedaron atrás los días de las obras de relumbrón, y ahora lo que el ciudadano quiere es lo básico pero bien hecho: recolección de basura, agua potable, alumbrado, vialidades en buenas condiciones, parques y áreas verdes bien cuidados, y por supuesto, seguridad.

 

Y es que el enojo social se manifiesta de diferentes formas, van desde los reclamos en redes sociales cada que caemos en un bache, las marchas donde se cierran calles y avenidas en protesta por falta de agua potable, o las originales donde llevan la basura a las casas de los representantes.

 

Todo comunica en el Gobierno Municipal, el alcalde o alcaldesa, su cabildo, sus funcionarios, su plan de trabajo, su eje de gobierno, el que haya elegido de acuerdo al análisis realizado o a la intuición de su olfato. Como sea pero debe seguir un objetivo. El cual además tener claro que cada vez es más complejo engañar a la gente y más fácil decepcionarla.

 

Y este punto no tiene que ver con la preparación académica. Claro que deseamos funcionarios con títulos universitarios, estudios en el extranjero y que hablen idiomas, pero luego nos topamos con la realidad de que aquellos que han sido rectores o tienen posgrado resultan los peores para gobernar, aunque eso sí, buenos para las excusas y pretextos.

 

Pretextos y excusas que no tienen ya tanto eco, porque deben entender que les tocó una época donde el reclamo social puede manifestarse (y se da) de manera inmediata, cada día deben tener la capacidad de rehacerse, de ser mejores, de cimentar su legado. Y para eso es imprescindible escuchar a la ciudadanía, medir su pulso, identificar su razonamiento y emotividad.

 

Por ello deben (y es una invitación que hacemos varios) abrir más canales de comunicación para la gente que gobiernan. Es una válvula de escape que beneficia a todos, nada mejor para fines políticos, mediáticos, de gobernanza, que un alcalde vaya a la calle, escuche a la gente y logre empatía, digámoslo claro: como en campaña; que lo es, sólo que cuando buscaba acceder al cargo era electoral, y ahora es una permanente, de gobierno.

 

Y por supuesto eso abona a una parte de su pensamiento y accionar, sobre todo cuando se gobiernan las ciudades capitales, que es el que va encaminado a un siguiente paso en la carrera política, senador o gobernador para ser contundentes.

 

No ha de ser fácil ser alcalde hoy en día, pero quienes están lo sabían. Y en un entorno donde todo comunica, todavía es tiempo de que se pregunten: qué está comunicando su administración, su persona, el ayuntamiento, el equipo. Si la estrategia es la correcta y está dando resultado, felicidades. Pero si no, es tiempo de corregir.

 

@rvargaspasaye

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