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LA ADOLESCENTE QUE INSPIRÓ A GRETA THUNBERG

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Fabiola Lara García

La historia de Severn Cullis-Suzuki fue poco conocida en su momento. Ella nació en Canadá en 1979 y fue pionera en el activismo contra los daños al planeta y ha sido la inspiración de la también activista, Greta Thunberg.

Muchos años antes de que la sueca estuviera en los ojos del mundo, la canadiemse Severn Cullis-Suzuki participó en la Cumbre de la Tierra que organizó la Organización de las Naciones Unidas en Río de Janeiro, Brasil. Todo esto, como fruto de su trabajo con la fundación de una organización ecologista (Environmental Chlidren’s Organization, ECO) junto con dos amigos de la escuela.

En 1992 pronunció un discurso en la primera gran cumbre mundial sobre el clima que tuvo lugar en Río de Janeiro que fue calificado como “el discurso que hizo callar al mundo por cinco minutos” y que utilizaba palabras tan poderosas como estas:

“He venido aquí para luchar por mi futuro. Perder el futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones venideras. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo, cuyos llantos son ignorados por todo el mundo. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta, porque no les queda ningún lugar a donde ir. No podemos soportar no ser oídos. Tengo miedo de tomar sol debido a los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar en Vancouver, mi hogar, con mi padre, hasta que hace unos años encontramos un pez lleno de tumores. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desaparecen para siempre. Siempre he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques tropicales repletos de pájaros y mariposas. Ahora me pregunto si todavía existirán para que mis hijos los vean también”.

La agenda ambientalista de aquella época era algo distinta a la actual, ya que la principal preocupación era el agujero de ozono, el deterioro de la selva amazónica y la contaminación. El calentamiento global era un tema mínimo.

«Aún soy solo una niña, y sé que todos somos parte de una gran familia formada por 6000 millones de personas. De hecho, una familia de 30 millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso. Aunque estoy llena de rabia, no estoy ciega, y aunque tengo miedo, no me asusta decirle al mundo cómo me siento…” decía en 1992 Severn Cullis-Suzuki.

Según El Diario Sur de España, en una entrevista hecha posterior a la irrupción de Greta Thunberg, se le preguntó por la campaña de desprestigio iniciada contra la adolescente sueca, a quien, líderes como Donald Trump, calificaron como una amenaza y títere de grandes corporaciones de energías limpias. Ella respondió no estar sorprendida en absoluto. Aseguró que lo mismo se dijo de ella, en su momento.

Desprestigiar es muy fácil, destruir es rápido. Construir es díficil y lento.

Y este mundo tiene todo, menos tiempo.

“Pero aunque me parezca divertido esto de la manipulación, estoy preocupada por estos jóvenes activistas, porque en las redes sociales hay muchos que critican y calumnian de forma extrema. En estas tres décadas que han pasado desde mi discurso se han desarrollado las redes sociales, ¡no existía internet! Y estas graves acusaciones han sido alentadas”, confesó Servern

Hoy Severn ha recibido numerosos reconocimientos, estudió Botánica, Ecología y Biología y se convirtió en conductora de televisión y en escritora. Uno de sus libros se titula “Hagan que sus acciones reflejen sus palabras” y otro “Dile al mundo”.

Severn Cullis-Suzuki dice ponerse en la piel de Greta Thunberg y dice que la comprende perfecto ante las críticas crueles que recibe desde su discurso.

Lo triste es que pasaron casi tres décadas desde su discurso para que apareciera otra activista adolescente para callar al mundo por un breve lapso, pero las soluciones no han llegado en tres décadas.

Esperemos que la Greta Thunberg del futuro, sí pueda cosechar los frutos que Severn Cullis-Suzuki no pudo cosechar.

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