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FUTBOL Y POLÍTICA: ¿CRACKS DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA?

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Gerson Hernández Mecalco*

La mayoría de los deportistas no saben gobernar. Lamentablemente en las elecciones de junio aparecerán nombres como el clavadista Romel Pacheco, los luchadores Tinieblas, Blue Demon Jr. y el ex futbolista Adolfo “El Bofo” Bautista, que si hace campaña con la misma intensidad que trotó en el Mundial de 2010 está perdido. No dudo que alguno de estos exatletas ocupe un lugar en los gobiernos, porque es legal y democrático que representen al pueblo de México; el problema es que gobernar no es lo mismo que ganar en una alberca, ring o cancha. Pero mejor vamos por partes:

Lo bueno. No se puede generalizar y George Weah, mejor jugador de futbol en 1995 en el A. C. Milán, y sin experiencia en política, fundó el partido Congreso para el Cambio Democrático; y después de dos intentos, desde el 22 de enero de 2018 es el presidente de Liberia, siendo el primero en sustituir al líder de un partido político distinto por medios constitucionales y pacíficos. Míster “George”, como lo llama la FIFA, hasta el momento es un crack dentro y fuera de la cancha. En nuestro país tal vez, en ese mismo cuadro titular está el alcalde de Coyoacán Manuel Negrete.

Lo malo y lo feo. Nunca pensé estar de acuerdo con un jugador de las Chivas, pero hace unos días “JJ” Macías dijo: “No creo que esté bien exigirles de más a los futbolistas que a los propios gobernantes”. Tiene razón y por eso es cuestionable que haya deportistas que quieran incursionar en la política profesional, porque en muchas ocasiones no es lo suyo, “zapatero a su zapato”. Los ejemplos más mediáticos son los de Cuauhtémoc Blanco, quien como gobernador de Morelos no ha brindado las mejores “cuauhtemiñas”, o recordemos el legado de Ana Gabriel Guevara, quien en menos de 100 metros brincó del Senado (PT) a una gestión de escándalos en la Conade.

Jorge Valdano, exjugador y estratega argentino, dice en Futbol: el juego infinito, que en el Barcelona Pep Guardiola “fue un entrenador con éxito tan abrumador que su influencia desbordó ampliamente el cargo que ocupaba. Cuando hablaba su voz era la de un profesional con la autoridad moral de un hincha y la profundidad estratégica de un presidente. Con cada copa que levantaba alcanzaba mayor relieve, hasta que el entrenador y el hincha se convirtieron en una bandera”. Desafortunadamente hay pocos Peps en la política y muchos más personajes para olvidar.

Pero también hay otros cracks que saben que sus habilidades están dentro del rectangular de 90 por 120 metros o en un palco deportivo y tan tan; como Jorge Campos, de quien se especuló, —y ojalá sea solo una fake news— que sería aspirante a diputado o gobernador por el PES en Guerrero. En septiembre pasado declaró: “Si voy a ir es para ganar y si pierdo sería por la defensa”. “El Brody” agregó que “no soy la persona que pueda arreglar todo este mundo, pero en Acapulco, Guerrero, a lo mejor lo logro, con asesores”. Los reflejos deportivos del “Inmortal” no están en duda, pero pensar que con una buena defensa podría gobernar, es un comentario tan simpático como sus uniformes.

El mensaje es claro, ya lo decía el mejor 10 de la historia; Diego Armando Maradona, durante su homenaje en La Bombonera en el Barrio de La Boca, el 10 de noviembre del 2001, junto a Pelé, Valderrama, Higuita, Cantona, Šuker, Stoichkov… “El futbol es el deporte más lindo y sano del mundo, eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno, no tiene que pagar el futbol. Yo me equivoqué y pagué. Pero… la pelota no, la pelota no se mancha”, y mucho menos —eso lo digo yo— se mancha, por la vulgar y populista politiquería.
*Comunicólogo político y académico de la FCPyS UNAM, @gersonmecalco

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