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Al sororo rugir del amor

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Nayeli Rubio

“No nos sentimos suficientes para nosotras mismas porque aprendimos a vernos con mirada masculina”, es frase de Olimpia Coral Melo, quien en el marco por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer dio una conferencia informativa y al mismo tiempo emotiva. El encuentro tuvo lugar en la Ciudad de las Artes Indígenas en Tepic, la anfitriona, Geraldine Ponce.

Al llegar al evento noté que la mayoría de mujeres eran mayores, lo cual me sorprendió ya que en las marchas del 8M siempre había visto a más jóvenes. El lugar se sentía con una vibra muy pacífica, todas saludaban o sonreían aunque no se conocieran, cabe mencionar que sí hubo hombres dispuestos a escuchar a Olimpia, incluso hasta concientizar.

La activista comenzó hablando acerca del ‘sexting’, lo que era, cómo funcionaba, incluso los peligros que podía haber, dejándonos con una enseñanza, “no existe el sexting seguro en una red insegura”. A lo que ella se refiere, es que no es lo mismo la intimidad frente a frente, en un ambiente más “controlado” donde cerramos ventanas, puertas y nadie sabe lo que está pasando; en cambio, al compartir una foto por Facebook, WhatsApp o Instagram, no solo se la compartimos a nuestra pareja, también a los creadores de esas aplicaciones.

Cuando nos compartió su historia, sentí rabia, dolor y pude ponerme en sus zapatos, alguien en quien confiaba la traicionó, rompió la confianza de ella misma como mujer, como persona, al punto de no querer seguir existiendo. Todos la señalaban porque como siempre la culpa es de la mujer por dejarse grabar, por no poner un límite, porque claro, el hombre llega hasta donde la mujer quiere.

La parte en donde me quebré y lo confieso, lloré, fue cuando habló del momento en el que su familia vio ese video. Al ver a su mamá con lágrimas en los ojos, Olimpia fue y tapó la pantalla del celular con su mano, pidiendo disculpas, suplicando que terminara con su vida, que ya no quería seguir en este mundo y lo que le dijo su mamá fue la mejor red de apoyo que pudo existir.

“No me da vergüenza verte así, vergüenza me daría verte robando, haciendo actos de corrupción” la levantaron entre su mamá y su abuela, le secaron las lágrimas y la abrazaron, ese momento fue crucial para que ella decidiera seguir luchando por justicia, que por desgracia no la obtuvo, pues en ese momento no existía ese delito, sin embargo dijo, “tengo justicia cada que me etiquetan en redes sociales, el que en todos los estados de la república mexicana sea tipificada la violencia digital y próximamente en América Latina”.

Mujeres y hombres pasamos por acoso y violencia, pero la diferencia está en que no vivimos la violencia en las mismas condiciones, las leyes, la sociedad nos ven como objetos sexuales y no como sujetas de derecho.

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