Lorena Martínez
La reciente agresión de un menor de edad contra un compañero en una escuela privada de Tepic, activó protocolos de atención por parte de autoridades municipales y estatales. Elementos de seguridad municipal acudieron al plantel, solicitaron apoyo médico y dieron vista a la Procuraduría de la Defensa del Menor y al Ministerio Público. La investigación permanece bajo secrecía por tratarse de menores de edad. Estas conductas nos llevan a reflexionar sobre la violencia latente en las escuelas, pero acaso ¿serán hechos aislados?
Con este incidente en particular, las autoridades informaron que no existían reportes previos relacionados con el menor involucrado ni antecedentes recientes de situaciones similares dentro de la institución; sin embargo, hace dos meses fueron detectados mensajes en varias escuelas de Tepic orientados a generar desorden y amenazas mediante los llamados “retos virales”, situación que obligó a realizar intervenciones preventivas en distintos planteles educativos y hasta ahora, indicaron, no ha sido necesario aplicar medidas distintas a las acciones de prevención y seguimiento escolar.
Aunque no existe una estadística específica para Tepic o Nayarit sobre este tipo de conductas, el INEGI y la SEP advierten que el problema mantiene presencia en el país. El informe señala que una de cada tres personas estudiantes ha sufrido algún tipo de acoso escolar en México. La SEP reporta que 32% de menores han enfrentado maltrato escolar y 13% agresiones físicas. Nayarit aparece entre las entidades con mayor prevalencia de violencia escolar, mientras que el ciberacoso y las amenazas digitales forman parte de las conductas detectadas con mayor frecuencia en el país.
Autoridades insisten en el llamado a madres y padres de familia para mantener atención sobre el entorno social y digital de niñas, niños y adolescentes. Indican que áreas de psicología, DIF, Instituto de la Mujer e Instituto de la Juventud mantienen servicios de orientación y atención para familias y estudiantes. Especialistas advierten que las agresiones escolares pueden derivar en ansiedad, ausentismo, abandono escolar y problemas de salud mental, por lo que la prevención y la intervención temprana siguen siendo factores centrales dentro y fuera de las aulas.






