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De la mano hacia la libertad: Alejandra el abrazo que nunca la soltó

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Daniela Gurrola

Ayer estuve en un evento emotivo en Casa Nayarit. Como periodista he cubierto muchos actos oficiales, pero hay algunos que trascienden la agenda y se quedan en la memoria por lo que representan. Este fue uno de ellos.

Se trató de un evento de preliberaciones, en el que 10 personas seis hombres y cuatro mujeres recibieron su constancia para iniciar una nueva etapa fuera del Centro de Reinserción Social. Esta iniciativa, impulsada por la Dra. Beatriz Estrada Martínez, presidenta del Sistema DIF Nayarit, refleja una visión que pone en el centro la dignidad humana y la reinserción social con acompañamiento real.

Hay que reconocer también que detrás de estos resultados también está el trabajo constante de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, encabezada por el Dr. Manases Langarica, así como de la Dirección de Prevención y Reinserción Social, a cargo de Jazmín Ochoa, ambos titulares con trayectoria institucional que ha estado marcada por la reinserción social con enfoque humano.

Entre las personas beneficiadas estuvo Alejandra, una joven de 28 años que durante su proceso dentro del centro de reinserción La Esperanza, logró concluir la preparatoria. Decidió no quedarse detenida, sino avanzar y prepararse para una nueva oportunidad.

Alejandra no estuvo sola. La acompañó su abuelo, don Magdaleno. Lo vi sentado entre el público y autoridades. Cuando escuchó el nombre de su nieta, se levantó con serenidad y caminó con ella para recibir la constancia de preliberación, la cual fue entregada por el Gobernador y su esposa.

Al tomar la palabra, Alejandra agradeció a quienes la acompañaron durante su proceso, pero fue al dirigirse a su abuelo cuando la emoción la superó. Lloró al reconocer que Don Magdaleno nunca la dejó sola, que su abrazo siempre la acompañó, que siempre confió en ella y que estuvo presente incluso en los momentos más difíciles.

Al término del evento, Alejandra volvió a casa acompañada de su abuelo. Una imagen sencilla, pero muy emotiva y poderosa.

Como periodista y como ciudadana, me quedo con esa escena. Porque más allá de cifras y discursos, la reinserción social cobra verdadero sentido cuando se construye con voluntad institucional, pero también con la ayuda de familia y la sociedad.

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