Rafael G. Vargas Pasaye
La historia parece salida de un guion para una serie de terror, pero por desgracia no es así. Esta trama lleva por protagonista a Brenda Agüero de profesión enfermera, que actuó contrario a los principios de la bata blanca de la salud.
La mujer de 30 años de edad fue declarada culpable por inyectar dosis letales a recién nacidos sanos. La historia nos remonta al Hospital Neonatal Ramón Carrillo de Córdoba, Argentina, lugar de los hechos, y a hace 20 meses cuando a decir de las autoridades la señalada cometió el primer asesinato, mismo por el que acaba de ser condenada.
Nadie la vio colocar la inyección, lo que permitió que el crimen pasara inadvertido, aunque la víctima que en sus pocos minutos de vida ya llevaba por nombre Francisco, era un bebé sano que había nacido el 18 de marzo de 2022. Un mes después Damaris Bustamante dio a luz a un varoncito, Benjamín, quien sólo respiró 10 horas, pese a que estaba sano. La siguiente víctima fue el hijo de Julieta el 23 de mayo.
Entre marzo y junio de 2022, de acuerdo con la nota de Mar Centenera para El País, “El primer caso fue considerado una muerte súbita, el segundo también, pero las sospechas comenzaron a crecer hasta que dos neonatólogas dieron aviso a la Justicia y se descubrió un patrón macabro. Los bebés fueron asesinados con inyecciones de potasio e insulina. La enfermera que les suministró esas inyecciones letales, Brenda Agüero, ha sido condenada por un jurado popular a cadena perpetua. Tres altos cargos del hospital y el exsecretario de Salud provincial han recibido además penas de entre cuatro y cinco años de cárcel por encubrir estos crímenes que conmocionaron al país”.
Luego de la lectura de ese párrafo se debe dar un respiro hondo, máxime si se tiene niños pequeños o alguien cercano en proceso de embarazo. Más allá de cómo se reconoció la acción de la enfermera del mal, queda una sensación de que no está del todo bien el mundo, cuánto daño pudo haber hecho un recién nacido para que alguien premeditadamente cortara con su vida.
Diez horas le llevó al jurado decidir la condena de Agüero con una mayoría que se pronunció por la perpetua. Esas mismas horas fue lo que apenas vivió uno de los niños a los que le arrebató la vida, y de paso una parte de la suya a su padres y familiares.
Último dato, pese a estar la enfermera en prisión preventiva desde hace tres años, en todo este tiempo se ha declarado inocente.
@rvargaspasaye
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