Redacción Sentido Común
El Gobierno de México calificó como “ejemplar” la primera elección judicial por voto popular en la historia del país, a pesar de que la participación ciudadana apenas alcanzó entre el 12.57% y el 13.32% del padrón electoral. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, afirmó que este ejercicio representa un “avance importante para la democracia”, destacando que la ciudadanía votó con “conocimiento y conciencia”.
La presidenta Claudia Sheinbaum también defendió el proceso, subrayando que más de 13 millones de personas participaron, cifra que, dijo, supera los votos obtenidos por partidos de oposición en los comicios de 2024. No obstante, reconoció que “todo es perfectible” y anunció que se extraerán conclusiones para mejorar la organización de las elecciones judiciales previstas para 2027.
Sin embargo, la oposición y diversas organizaciones expresaron fuertes críticas al proceso. Partidos como el PAN y el PRI lo calificaron como una “farsa” debido a la baja participación y la falta de debate entre los candidatos. Además, organismos internacionales como Human Rights Watch y la relatora de la ONU sobre independencia judicial han advertido que la reforma podría debilitar la autonomía del Poder Judicial.







