Redacción Sentido Común
En un hecho sin precedentes, los votos nulos registrados en la elección de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) superaron a los obtenidos por los candidatos con mayor número de sufragios. Con más de 5.1 millones de votos anulados y otros 5.4 millones de boletas sin marcar, el total de papeletas inválidas rebasó los 10.5 millones, según datos preliminares del Instituto Nacional Electoral (INE).
La participación ciudadana fue apenas del 13% del padrón electoral, lo que evidencia un desinterés generalizado o, como señalaron analistas políticos, una clara señal de inconformidad con el proceso. Diversas organizaciones civiles promovieron el voto nulo como forma de protesta ante lo que consideran un mecanismo politizado y carente de transparencia en la designación de ministros.
Los candidatos más votados, obtuvieron entre 2.1 y 2.5 millones de sufragios, cifra muy por debajo de los votos nulos. Muchos ciudadanos usaron las boletas para expresar mensajes como “FARSA” o “Hasta encontrar a los desaparecidos”, dejando constancia de su rechazo al proceso y al contexto político.
Pese a las críticas, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó la jornada como un “éxito” y una muestra del avance democrático en el país. Sin embargo, el contraste entre el discurso oficial y el evidente malestar ciudadano plantea serios retos para la legitimidad de esta inédita elección judicial y para futuras reformas en el Poder Judicial.






