Daniela Gurrola
En la política hay perfiles que hacen ruido y otros que operan en silencio, y cuadno menos esperas te dan la sorpresa. Uno de esos nombres es el de Patricia Urenda Delgado, una mujer que, pese a los rumores, las críticas y los constantes intentos de muchos actores por “cortarle camino”, sigue firme y vigente dentro del movimiento.
En Morena, donde este fin de semana se concretaron ajustes y reacomodos nacionales con el nombramiento de Ariadna Montiel como dirigente nacional del partido, hay una figura que toma fuerza dentro de esta nueva etapa, una de las mujeres de mayor confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Y es ahí donde el nombre de Patricia Urenda vuelve a entrar en la conversación. Porque independientemente de los rumores que la rodean, la realidad es que desde los tiempos del presidente Andrés Manuel López Obrador, pocos han logrado sostener la operación política como ella lo ha hecho en ciertos espacios.
Su reciente salida de una responsabilidad en Nayarit no fue, como algunos intentaron vender, una remoción o una caída. Por el contrario: fue una invitación para asumir mayores responsabilidades y ampliar su operación a más estados.
Algunos siguen dudando de la arquitecta o siguen minimizando su capacidad. Pero quienes conocen las entrañas de la política deberian saber que Patricia no solo ha demostrado lealtad; ha demostrado resultados.
Y con Ariadna Montiel ya al frente de Morena, Patricia Urenda podría convertirse en una pieza clave dentro de ese nuevo engranaje. No se trata solo de amistad o cercanía política, se trata de trabajo, compromiso y estructura.
Así como Ariadna Montiel fue una de las responsables del proceso electoral que llevó a Claudia Sheinbaum a la Presidencia, y responsable de una de las dependencias con mayor peso social y político del país por manejar los programas más queridos por millones de mexicanos, Patricia Urenda podría ser una de las sorpresas en el siguiente movimiento.
No la pierdan de vista.








