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Seis de cada 10 mexicanos “se truenan los dedos” por temas financieros; mujeres las más afectadas

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Redacción Sentido Común

Gracias al mal manejo de las finanzas personales, la falta de educación sobre el tema y hasta los ingresos insuficientes, el aspecto económico de la vida diaria es un tema que genera un impacto negativo en diversos componentes de la salud y sentimientos de millones de mexicanos, sin importar su nivel socioeconómico o el lugar donde radiquen.

La acumulación de deudas, la falta de dinero a final de mes y hacer frente a imprevistos son factores que detonan el estrés financiero en las personas. En el país, 59.5 por ciento de los mexicanos lo padecen, reveló la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023

Y es que, de los 92.8 millones de personas con 18 años y más que hay actualmente en el país, 36.9 por ciento han registrado un estado de preocupación y ansiedad elevados ante una situación financiera compleja, de acuerdo con la información elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“El estrés financiero es producido por tres factores esenciales, desempleo, bajos ingresos (también entendido como precariedad laboral), y la cuestión conductual; variables que dejan claro que es una situación que rebasa a temas como la simple elaboración de un presupuesto, el ahorro o la inversión, y plantea la necesidad de revisar cómo se encuentra el consumo si se vive más allá de las posibilidades económicas de cada persona”, explica a Reporte Índigo, Oscar Rosado, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

De tal modo que, no llevar un sano equilibrio entre el recurso económico que se percibe y el que se gasta, o incurrir en un endeudamiento alto o excesivo, como lo hacen dos de cada 10 mayores de edad en el país, acorde a los datos de la ENSAFI, no solo generan compromisos económicos, sino toda una serie de consecuencias de diversas escalas.

Por ejemplo, ansiedad, tristeza, frustración y hasta irritabilidad son algunas de las emociones que el estrés financiero puede llegar a generar; además de síntomas como dolor de cabeza, falta de sueño, problemas gastrointestinales, cambios en la presión arterial, problemas alimenticios y en los casos más complicados, hasta dificultades con familiares, amistades y compañeros del trabajo, advierte Inegi.

“Del 37 por ciento que vive con alto estrés financiero, siempre se ha tenido la creencia de que son personas con bajos ingresos o en situación de desempleo, sin embargo, la sorpresa dentro del estudio fue que, dentro de ese porcentaje, un tercio de ellos ganan más de 22 mil pesos mensuales netos, de ahí que el fenómeno apunte más allá de simplemente una cuestión de ingresos”, destaca Rosado.

Oscar Rosado, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), mostró que es parcialmente falso que a mayor nivel de ingresos menos estrés financiero, así como entre más alto el nivel de escolaridad mejor relación con el dinero.

Al respecto, resalta que ante la imposibilidad de “llegar a fin de mes”, 9.7 por ciento de los adultos consultados por Inegi ha tenido que vender o empeñar algún bien, y 10 por ciento incluso tuvo que retrasarse en el pago de un crédito o préstamo para poder afrontar sus gastos.

Lo anterior toma mayor sentido si se observa que la conducta de consumo con mayor aceptación de las personas que sí logran cubrir todos sus gastos es realizar compras pendientes o darse gustos, que en la mitad de los casos, no reflexiona ni modifica su conducta de consumo; lo que abre la posibilidad de un deterioro de las finanzas personales.

Más allá de los efectos negativos que puede llegar a generar el estrés financiero, su contraparte, que deriva de conductas positivas en el aspecto económico de la vida diaria ha generado que, por lo menos, dos de cada 10 mexicanos mayores de edad puedan experimentar un alto nivel de bienestar económico.

“El ahorro, el endeudamiento, la suficiencia de ingresos, el manejo del presupuesto, la planificación financiera y la inversión, entre otros, son parte de los comportamientos y prácticas financieras que inciden en el bienestar financiero de las personas”, puntualiza Inegi al respecto.

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