Rodrigo Romano
Llevo bastantes días leyendo cosas como “si escuchas corridos tumbados eres parte del problema” o “si ves narcoseries eres parte del problema”, entre otras. Dichos que, por supuesto, se sustentan en nada. Publicaciones evidentemente creadas con el fin de obtener interacciones en redes sociales —genuinamente, prefiero no pensar que alguien lo dice en serio—.
Sobra decir que el reclutamiento del narcotráfico va más allá de lo que estas publicaciones mencionan. Pero antes, pongamos el contexto en la mesa:
Es sabido, y de sobra, que con las redes sociales los fast trends se han vuelto algo común. Un tema es llamativo por unos días y está en boca de todos, incluso de aquellos que apenas y tienen una leve noción de la problemática o tópico. No con esto quiero decir que sea malo, pues, al final es bueno que exista la libertad de expresión y el libre conocimiento. Aplaudo a aquellos que buscan informarse y aprender sobre los temas que acontecen a su alrededor; sin embargo, debemos tener la capacidad de discernir la información que tenemos a nuestro alcance.
Un ejemplo de lo anterior fue la serie de incendios que ocurrieron en Nayarit durante abril del 2024. Mis redes sociales estaban inundadas con publicaciones alusivas a las pérdidas de flora y fauna local, así como el daño a la salud. En lo que va de este 2025, Tepic ha vuelto a verse en llamas con distintos fuegos y poco o nada, salvo notas periodísticas, he visto en mis redes sociales.
Lo más reciente es el caso del Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco y los 400 pares de zapatos; algo aterrador, sin duda. El macabro origen de las publicaciones que mencionaba en párrafos anteriores. Sin embargo, es importante entender algo: el problema del narcotráfico en México es más grande que escuchar narcocorridos o ver narcoseries; y subirnos a un pedestal de moralidad por no consumir esos contenidos no hace “parte del problema” a quienes sí lo hacen.
Sépase que los narcocorridos existen desde hace ya bastantes años —comenzando por la década de los 30’s—. Muy seguramente, algunos familiares tuyos los llegaron a escuchar y gustaban de ellos. No eran tan populares en sus inicios, pues eran más de nicho, por decirlo de alguna manera, pero el grueso de los compositores del llamado regional mexicano tiene en su haber narcocorridos o corridos dedicados a personajes de esta índole.
Digo, Pancho Villa tenía sus corridos y no fue exactamente una blanca palomita.
También se habla de que consumir las narcoseries te hacen parte del problema, bueno, ¿por qué no hablamos de las famosas películas de mafiosos? El Padrino, Scarface o la aclamada serie Los Soprano. No son producciones mexicanas, es cierto. No son personajes mexicanos, también es cierto pero siguen haciendo alusión a personajes del hampa.
Y así podría continuar con todos los puntos de los que acusan las publicaciones, pero, insisto, el narcotráfico no es un tema ni sencillo, ni agradable, de entender. Muchos factores influyen para que «el problema», al que hacen alusión, exista. Y el contexto de vida de cada uno de nosotros es, indudablemente, diferente.
Estas opiniones que emitimos o compartimos sin conocer el amplio espectro que significa el narcotráfico no hacen más que dividir y estigmatizar. Muchos de los jóvenes que forman parte de las filas de estos grupos criminales fueron reclutados a la fuerza, secuestrados, entre otras muchas circunstancias y causas.
Es un problema que involucra corrupción en todos los niveles de gobierno, lavado de dinero, venta de drogas, entre otras muchas cosas.
Hagamos reflexión sobre esto. A que nos informemos en los diversos medios de comunicación y fuentes de información. Y, reitero, si tú crees que dejar de ver narcoseries o dejar de consumir corridos tumbados, harán un cambio drástico, estás en tu derecho. Taparle el ojo al macho, no va a resolver gran cosa.